Hace unos meses os contábamos la importancia de leer las etiquetas de la miel que compras para saber que adquieres un producto de la mejor calidad (puedes leerlo aquí) y hoy, vamos a profundizar más en este tema tan importante.

Además de las correspondientes inspecciones de sanidad, los apicultores también recibimos inspecciones de industria cuyo objetivo es comprobar que la miel que comercializamos cumple exactamente con la información que contiene en su etiqueta y evitar así el fraude en la venta de miel. Hace unos meses la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León realizó una inspección de industria en Apícola Monte San Román.

¿En qué consiste una inspección de industria?

Los inspectores recogieron 3 muestras de uno de los lotes que teníamos preparados para la venta y procedieron a precintar esos tarros de miel. Ellos se llevan 2 muestras para analizarlas y nos dejaron la tercera (como ves en la foto) con su precinto correspondiente.

Muestra de un lote de miel de brezo precintada

En este caso se analizó un lote de miel de brezo. En estas inspecciones se hace un seguimiento de la trazabilidad del producto (el origen de la miel) y se analiza que esa miel contiene exactamente lo que pone en su etiquetado: que no tenga edulcorantes añadidos, ni mezcla de mieles de otros países (no es ilegal, pero sí tiene que estar reflejado en la etiqueta), comprueban que el peso corresponde a lo que se indica en el envasado…

Se trata, en definitiva, de una inspección para evitar el fraude de la miel y garantizar una mayor seguridad a los consumidores.

En Apícola Monte San Román este es nuestro principal objetivo: ofrecer a nuestros clientes la mejor calidad.

Y, además de los análisis y controles internos que llevamos a cabo para cumplirlo, también cumplimos con las inspecciones necesarias para demostrarlo.