Cada año, a finales de junio o primeros de julio, en Apícola Monte San Román llevamos a cabo el primer corte a las colmenas. Es decir, la primera extracción de la miel.

En las zonas más bajas de monte de encinas recolectamos miel de las floraciones de primavera como el cantueso o el tomillo. Son las mieles claras. Y en el caso de Sanabria (altitudes más altas), se obtiene miel de los diferentes brezos que florecen en los meses de primavera y de alguna otra floración no tan abundante como las retamas.

Será a partir de septiembre cuando llevemos a cabo el segundo corte de miel en nuestras colmenas. Es la recolecta de la miel de otoño, que tiene lugar en las mismas colmenas (no se mueven) aunque la miel obtenida en estas fechas proviene de la floración de verano. 

Miel de Sanabria

En Sanabria, la miel obtenida a partir de septiembre es una mezcla de la floración de castaño, de zarza y de quiruela o brecina, que es un tipo de brezo que comienza a florecer a finales de julio y que no da un sabor tan amargo a la miel como el brezo de primavera.

Esta miel recogida en el segundo corte no es tan intensa como la de primavera y varía cada año, pero al incorporar zarzas y brecina suele tener toques ácidos y amargos en función del castaño que hayan recolectado las abejas.

Hay años que en esta zona (Sanabria) aprovechan la mela de la bellota del roble y si es así, la miel tiene un sabor como a cereal tostado (aunque llevamos dos años que no han aprovechado nada del roble ya que se necesitan unas condiciones de humedad y temperaturas altas específicas para que el roble mele)

La miel de otoño es muy variable cada año, principalmente por este motivo (que el roble mele o no) pero siempre suele ser una mezcla de las floraciones de castaño, zarza, brecina o roble. Es la denominada miel de bosque o montaña (esta última denominación depende de la altitud donde esté cosechada la miel)

Mieles claras, floración de primavera

En zona de monte de encinas (altitudes más bajas) en el primer corte se obtiene una miel clara de tomillo mezclado principalmente con cantueso, que pertenece a la familia de las lavandas (siempre depende de la temporada)

En el segundo corte en septiembre suele ser una miel oscura como la de Sanabria pero más suave de sabor debido a la mela de la bellota de la encina (que también lleva un par de años que ha melado poco por las condiciones climatológicas) Es un sabor dulce con notas saladas; no es empalagosa y a veces va mezclado con la miel obtenida de la flor de cardo. 

Y ahora que conocemos las diferencias entre la miel de primavera y la miel de otoño… ¿quieres saber cómo recolectamos la miel? Te lo contamos en el próximo post.